
El 26 de febrero, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial y la Fundación Educación 2020 establecieron un acuerdo clave para impulsar la adopción de la Inteligencia Artificial en el sistema educativo chileno. Esta alianza destaca la importancia de proporcionar recursos esenciales a las comunidades educativas para adaptarse a la transformación digital.
La colaboración emerge como una respuesta técnica al diagnóstico nacional: la ineficiente utilización del tiempo en las escuelas. De acuerdo con estimaciones de CENIA, la adopción de IA generativa en la administración educativa podría mejorar hasta un 75% las tareas de planificación y creación de recursos.
“La firma de este convenio representa una oportunidad concreta para acercar la Inteligencia Artificial al corazón del sistema educativo. Hoy más que nunca, necesitamos vincular evidencia con los desafíos reales que enfrentan las comunidades educativas y transformar la tecnología en capacidades, formación y herramientas útiles al servicio de las personas”, dijo Mónica Soto, directora de Operaciones de CENIA.
“La Inteligencia Artificial ya forma parte de la vida cotidiana de las comunidades educativas: docentes, estudiantes y equipos directivos la están utilizando y explorando sus posibilidades. El desafío hoy no es solo incorporar herramientas en el aula, sino abordar la IA desde una mirada más amplia, que considere su impacto en la gestión escolar, la toma de decisiones y la política pública. Existe un gran potencial para que la tecnología apoye a equipos directivos y sostenedores, optimice procesos administrativos y libere tiempo para que las comunidades educativas puedan concentrarse en lo esencial: el acompañamiento, el aprendizaje y el desarrollo integral de sus estudiantes”, comentó la directora ejecutiva de Educación 2020, ingrid Olea.
En este contexto, las herramientas tecnológicas validadas por el centro, como ITPack (una colección de recursos de IA para el análisis avanzado de lenguaje y datos), se presentan como el soporte técnico esencial. Esta tecnología posibilita la automatización de trámites administrativos complicados, convirtiéndolos en información valiosa para la gestión educativa cotidiana .
Este efecto en la productividad incide directamente en uno de los principales retos del sistema: sobrecarga del docente. En un contexto en el que los profesores dedican gran parte de su tiempo a tareas administrativas, la habilidad de la IA para automatizar procesos posibilita centrar nuevamente la atención en la interacción directa con los alumnos. Esta necesidad coincide con los datos del informe TALIS, que muestran a Chile con un uso de IA en el aula del 55,4%, superior al promedio de la OCDE siendo del 36%, lo que resalta la urgencia que regule esta adopción tecnológica.
Este análisis se amplía al examinar la situación del mercado laboral en Chile. Con el estudio de IA Gen: Oportunidades para el Futuro del Trabajo en Chile ”, realizado por CENIA y Futuro del Trabajo SOFOFA Capital Humano, la enseñanza es una de las profesiones con mayor capacidad de complementariedad tecnológica. Al descomponer los datos, se demuestra que la IA facilita la automatización de tareas rutinarias, permitiendo que el pedagogo se enfoque en sus funciones de mayor valor análitico y humano. La meta es que los educadores se conviertan en líderes de este nuevo paradigma.
Para la directora ejecutiva de Educación 2020: “Este convenio con el Centro Nacional de Inteligencia Artificial nos permite avanzar en esa mirada sistémica. Une la experiencia de Educación 2020 en transformación educativa con la capacidad técnica e investigativa de CENIA, para impulsar una Inteligencia Artificial responsable, ética y centrada en las personas. Nuestro propósito es contribuir a que la IA en educación se desarrolle con evidencia, estándares claros y foco en equidad, fortaleciendo tanto las capacidades pedagógicas como institucionales del sistema educativo”
“Esta alianza une la experiencia de Educación 2020 en innovación y transformación educativa con la trayectoria de CENIA en investigación y desarrollo en Inteligencia Artificial, para impulsar juntos una IA responsable, ética y centrada en las personas. Nuestro propósito común es claro: que la Inteligencia Artificial no sea un concepto lejano, sino una herramienta que fortalezca una educación más inclusiva, pertinente y preparada para construir el futuro”, comentó Mónica Soto.
Como elemento clave de esta hoja de ruta, ambas entidades colaborarán en la creación de espacios que buscan reducir la brecha identificada, preparando a profesionales que puedan abordar los retos éticos y técnicos de la Inteligencia Artificial en el sistema educacional nacional.




