Investigador de CENIA muestra a hablantes bribri un primer prototipo de traductor de su lengua en Costa Rica y avanza en una red de lenguas indígenas en cuatro países

La iniciativa colaborativa, liderada por organizaciones indígenas, investigadores de CENIA e investigadores de Estudios Aplicados de la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), opera con el traductor mapuzungun, rapa nui y ckunza, y avanza en dos lenguas en Perú, dos en México y dos en Costa Rica.

El proyecto VOCES, una iniciativa sin fines comerciales en la que colaboran organizaciones indígenas con investigadores del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y de Estudios Aplicados de la Escuela de Antropología de la PUC, presentó en Costa Rica el primer prototipo de traductor automático de la lengua bribri. En la visita participó Carlos Aspillaga, investigador de CENIA y especialista en deep learning, procesamiento de lenguaje natural (NLP), modelos de lenguaje de gran escala y traducción automática, junto a Daniel Leiva, Coordinador regional del proyecto en Costa Rica y Maestría en Inteligencia Artificial Aplicada del TEC de Monterrey, quien hizo su investigación de tesis en el proyecto. El desarrollo fue posible gracias al apoyo de la institución indígena bribri ADITIBRI, que en enero de este año otorgó la autorización formal para iniciar el trabajo. 

La visita marcó la primera revisión presencial del sistema con hablantes de la comunidad e inició una fase de apertura controlada, en la que algunos hablantes seleccionados entregarán su retroalimentación para afinar la calidad de la traducción. El equipo, además, sostuvo reuniones con académicos de universidades locales para avanzar en alianzas institucionales y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El proyecto arrancó en 2022 con el objetivo de construir traductores de lenguas indígenas junto a las propias comunidades. Hoy opera en cuatro países: en Chile cubre el mapudungún, el rapa nui y el ckunza (lengua de los lickanantay en Chile); en Perú avanza con dos lenguas en fase de prototipo; en México trabaja en dos lenguas adicionales, y en Costa Rica el bribri suma una primera versión funcional, con perspectivas de incorporar una segunda lengua en el corto plazo. La red de organizaciones que participa del proyecto ha crecido principalmente por boca a boca: hoy son las propias comunidades las que contactan al equipo, tras conocer el trabajo o a través de otras comunidades que ya participan en él.

Durante el viaje a Costa Rica, el traductor bribri mostró un desempeño adecuado en la mayoría de las traducciones, con detalles que los propios hablantes comenzaron a identificar y corregir en la visita. La dinámica de construir el sistema con las propias comunidades de habla, en lugar de entrenarlo solo con datos existentes, es un eje metodológico del proyecto: el equipo no inicia ningún desarrollo sin autorización por parte de la comunidad, y el avance a cada etapa implica nuevas validaciones comunitarias. El proceso es más lento que los enfoques convencionales de Inteligencia Artificial, pero genera mayor adopción y asegura que el resultado responda a las necesidades de cada lengua. Cada comunidad define, además, sus propias condiciones de acceso: los rapa nui optaron por un sistema abierto, mientras que los mapuche, por el momento, mantienen una apertura controlada que requiere invitación para ingresar.

De los traductores con IA desarrollados por VOCES, el rapa nui es el que hoy cuenta con un desarrollo más avanzado y el que tiene mayor adopción local. Aspillaga explica que desde que el sistema quedó disponible en internet en 2024, diferentes instituciones locales de rapa nui lo usan a diario para traducir escritos al rapa nui, validando los textos con hablantes de la lengua. Entre ellas está, por ejemplo, el canal de televisión local y la municipalidad de la isla. El sistema también incorpora transcripción y síntesis de voz, lo que permite hablarle al traductor y obtener una respuesta oral o escrita.

Debido a que VOCES es una iniciativa sin fines comerciales, se ha financiado mediante fondos concursables. Algunos provienen de fondos públicos Chilenos (Fondef IDeA IT24I0155) y otros de fundaciones norteamericanas. En los próximos meses, VOCES prevé continuar mejorando sus diferentes sistemas de traducción, avanzar en las conversaciones con otras lenguas de Chile y el sur del continente, y postular a nuevos fondos. A más largo plazo, el proyecto apunta a construir herramientas prácticas sobre la base de los traductores: materiales y aplicaciones que permitan a las comunidades producir contenido en sus propias lenguas mediante traducción automática validada por la comunidad.

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