¿Están preparados los profesores del futuro? CENIA valida primer modelo para integrar IA en la formación docente en América Latina

  • La investigación revela que la madurez académica es el principal motor de las competencias éticas y técnicas, lo que supera brechas de género o especialidad.

Un equipo multidisciplinario de investigadores, con el apoyo del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), ha marcado un hito en la educación superior latinoamericana. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Computers & Education Open, presenta la validación de una herramienta robusta y culturalmente adaptada para medir cómo los futuros profesores integran la IA en sus prácticas pedagógicas.

El trabajo, liderado por José Reyes-Rojas y Brayan Díaz, aborda una urgencia global: la falta de marcos pedagógicos que guíen a los docentes en el uso de herramientas de IA. Mientras el mundo se apresura a adoptar tecnologías generativas, este estudio ofrece una base científica para que la formación de los profesores no dependa de la intuición, sino de una estructura de conocimiento sólido llamada intelligent-TPACK (iTPACK).

¿Qué es el modelo iTPACK?

El iTPACK es el marco científico que define las competencias que un profesor debe integrar para enseñar con Inteligencia Artificial. Combina el conocimiento de la materia (contenido), las estrategias de enseñanza (pedagogía) y el manejo técnico de la IA (tecnología inteligente). Su validación por parte de CENIA es clave porque entrega a Chile y Latinoamérica una herramienta probada para medir científicamente si los futuros docentes están preparados para estos desafíos.

A diferencia de modelos anteriores, el iTPACK establece la ética como una dimensión obligatoria y medible. Esto significa que un profesor competente debe ser capaz de identificar sesgos en los algoritmos, proteger la privacidad de los datos de sus alumnos y garantizar la transparencia de la tecnología. Al validar este modelo, se asegura que la formación docente tenga un estándar de calidad que prioriza el uso responsable y pedagógico de la IA por sobre el simple manejo técnico.

El modelo iTPACK añade una capa “inteligente” y, lo más importante, una dimensión ética. No basta con saber usar un chatbot; el profesor del futuro debe comprender si esa herramienta es justa, transparente y cómo afecta la privacidad de sus estudiantes.

La investigación, que consultó a 366 estudiantes de pedagogía de 11 universidades chilenas, arrojó resultados que desafían algunos prejuicios comunes:

  • Equidad de género y edad: El estudio demostró que no existen diferencias significativas en la alfabetización en IA entre hombres y mujeres, ni por rangos de edad. La competencia digital está distribuida de forma equitativa entre los futuros educadores.
  • El valor de la trayectoria: Los estudiantes de cursos superiores obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en conocimientos técnicos y éticos. Esto sugiere que la madurez académica permite una reflexión más profunda sobre el impacto de la tecnología.
  • Liderazgo público: Se observó un desempeño destacado en instituciones públicas, lo que subraya el rol del Estado en el fomento de competencias digitales avanzadas.

Uno de los puntos más relevantes del estudio es la conexión entre el conocimiento técnico y la ética. Los investigadores descubrieron que, en las etapas iniciales de la carrera, el conocimiento tecnológico suele estar disociado de las tareas pedagógicas.

“La madurez curricular es fundamental”, explican los autores. A medida que el estudiante avanza, la IA deja de ser un “juguete técnico” y se convierte en una herramienta pedagógica con responsabilidades éticas. Esta dimensión ética es, según el estudio, el factor que más fuertemente se vincula con una integración exitosa de la IA en la sala de clases.

Chile se consolida con este trabajo como un referente regional en investigación de IA educativa. La validación de este instrumento en español permite que otros países de habla hispana puedan utilizar esta “regla de medición” para evaluar y mejorar sus propios currículos de formación docente.

El equipo de investigación estuvo compuesto por José Reyes-Rojas (CENIA), Brayan Díaz (CENIA), Camila Ruz-Reveco, Angela Castro y David Reyes-González.

Este avance posiciona a CENIA en la vanguardia de la ciencia fundamental y entrega una herramienta práctica para que la próxima generación de profesores lidere aulas más inteligentes, humanas y, sobre todo, éticas.

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