El martes 26 de marzo se realizó el tercer ciclo de conversaciones sobre el Impacto de la Inteligencia Artificial en la sociedad, “Mentes Libres”, impulsado por el CENIA, Mercado Libre y IDEMAX Business Consulting.

Más de 15 líderes del mundo empresarial, la academia y gremios, se reunieron en Casa Sanz, del hotel Bidasoa, en un espacio de reflexión titulado “IA y Sociedad: Confianza, Ética y Gobernanza”, que marcó la continuidad de otros dos que abordaron temas como el impacto de la IA en sistemas democráticos (“Participación, Transparencia y Poder”) y como motor de desarrollo y transformación productiva (“Innovación, Productividad y Trabajo).
Guiado por el director de Idemax, Sebastián Amaral y la directora del Instituto de Data Science de la UDD, Loreto Bravo, esta instancia contó con una concurrida asistencia de líderes de opinión y tomadores de decisiones, entre los que destacaron el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, Guido Girardi; el jefe de la Oficina de Agilización de Proyectos del Ministerio de Economía, Pablo Eguiguren; la directora y gerenta general de la sociedad matriz Invercap, Catalina Mertz; el líder de IA de Walmart, Gonzalo Oyanedel; el director del Núcleo FAIR, Martín Tironi; el director de Mercado Pago Chile, Matías Spagui; la gerente senior de Comunicaciones y PR de Mercado Libre y Mercado Pago, Bernardita Mazo; la directora de la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional, Macarena McKay; y el gerente de CENIA, Rodrigo Durán, entre otros.
En la oportunidad se abordaron temáticas relacionadas a los efectos más críticos de estas tecnologías en la vida social -incluyendo la crisis de confianza sobre la IA, la deshumanización de los vínculos y las brechas que se abren entre el avance tecnológico y los marcos regulatorios- y, también, las oportunidades que abre la IA cuando se aprovecha su máximo potencial al servicio de las personas.
Ética y Gobernanza
Un eje relevante de la conversación fue la tensión generada por el avance acelerado de la Inteligencia Artificial y la capacidad de las instituciones para regularla. En este aspecto, los participantes coincidieron en que existe una brecha estructural entre los tiempos del Estado —más lentos, rigurosos y deliberativos— y la velocidad del sector privado, que avanza impulsado por la competencia pero, según algunos asistentes, dejando en segundo plano consideraciones éticas o de seguridad.
De la misma manera, se puso de relieve un tema clave en el acelerado avance de la IA, relacionado con la neutralidad en la IA, advirtiendo algunos presentes en la mesa que sus resultados están condicionados por los datos con los que se entrenan los modelos. Algo que -según expusieron- los deja sujetos a sesgos respecto de la visión del mundo.
Otro de los puntos mencionados en la instancia de reflexión fue respecto de la confianza en la IA, siendo un consenso entre los presentes la tendencia creciente a confiar en estos sistemas de manera prematura, fenómeno que se vuelve especialmente delicado cuando las personas comienzan a delegar decisiones íntimas o complejas, debilitando así el rol del “Human in the loop”.
Pese a esta visión, surgió una mirada más optimista en el ámbito público, donde la IA podría contribuir a mejorar la eficiencia del Estado, reducir trabas administrativas y, eventualmente, recuperar la confianza ciudadana.
Pensamiento crítico v/s eficiencia algorítmica
El impacto de la educación e IA fue otro de los temas abordados. Los asistentes alertaron sobre el riesgo que corren las nuevas generaciones, al externalizar procesos clave del pensamiento y, en su lugar, usar las herramientas de la IA para resolver tareas sin desarrollar comprensión real. Según algunos de los asistentes, esto puede derivar en una pérdida progresiva del pensamiento crítico y de la capacidad de análisis autónomo, sumándose además, la creciente obsolescencia de los sistemas de evaluación tradicionales, que hoy no logran adaptarse al uso extendido de IA Generativa.
Frente a este escenario, se destacó la urgencia de avanzar hacia una alfabetización digital masiva que permita a las personas comprender los límites de estas tecnologías y distinguir entre información confiable y errores.
Finalmente, la conversación abordó una dimensión más profunda: el impacto de la IA en la identidad humana. Más allá de sus efectos económicos o productivos, esta tecnología está comenzando a tensionar la forma en que las personas se entienden a sí mismas. Frente a la idea del trabajo como un eje central de identidad —ser médico, ingeniero o abogado— la automatización de las funciones abre preguntas sobre el rol humano en el futuro.
En este contexto, emergen visiones contrapuestas: por un lado, quienes ven en la IA una oportunidad para superar los límites biológicos y expandir las capacidades humanas y, por otro, quienes advierten sobre la importancia de preservar habilidades como la reflexión, la empatía y la deliberación. En esa tensión, algunos participantes alertaron sobre una posible “atrofia cognitiva”, producto de delegar sistemáticamente el esfuerzo mental en las máquinas, con implicancias no solo individuales, sino también para la vida democrática.




